El 80 % de todos los seres humanos sufrirán de dolor lumbar en algún momento de su vida. La mayoría de estos dolores son agudos y van a durar menos de 6 semanas relacionables habitualmente a sobrepeso, esfuerzo físico o una caída.

10 a 20 % de los dolores se volverán crónicos pudiendo durar años. Generalmente corresponden una hernia lumbar de diferente grado.

Son múltiples las causas que se derivan en un dolor lumbar crónico, pueden ser inflamatorias como en una espondilitis anquilosante, neoplásicas como en una metástasis de cáncer o una fractura vertebral en paciente portados de una osteoporosis.

Son síntomas acompañantes del dolor crónico: la irradiación a miembros inferiores, el trastorno de la marcha, el adormecimiento de las piernas la claudicación.

Para afrontar el diagnóstico son importantes los procedimientos médicos auxiliares:

Radiografía lumbo sacra: El primer paso para el estudio de columna

Resonancia magnética: Detecta herniación de disco lumbar y neoplasias.

Gammagrafía osteo articular: Detecta articulaciones inflamadas o neoplasia.

Electromiografía: Determina neuropatía periférica.

Densitometría ósea: Para diagnosticar osteoporosis.

El tratamiento es multidisciplinario y se requiere el concurso de fisioterapistas, ortopedistas y terapeutas. Los dolores agudos habitualmente responden a analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares mientras que los crónicos requieren terapia específica como pregabalina o gabapentina.